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Es evidente que los seres humanos nos volvemos más sabios con cada experiencia de vida. También, todos encaramos diferentes experiencias de vida; unas agradables y otras dolorosas. Indiferentemente de bajo que categoría estén ésas experiencias continuemos con el fluir natural de la vida. Eso, en mi opinión, es la clave de la Felicidad. De manera que adelante...fluyamos juntos... eso hace el camino mucho más divertido!


domingo, 30 de octubre de 2011

Enseñanza de un moribundo playero

Hoy estuve disfrutando de un break en la playa. Siempre que voy a la playa tengo la intención de conectar con la Vida. La hermosura del paisaje nutre mi espíritu totalmente.
Todo estuvo de maravilla hasta que de pronto me percato de que un individuo andaba moribundo tirado en la arena. No estaba muy segura de haber hecho la lectura correcta. Podía estar imaginándome las cosas. Sin embargo, mi intuición me insistía en que ese ser humano necesitaba ayuda. Sin saber cómo proceder, comencé a invocar a mis ángeles para que ayudaran a este señor. En menos de 5 minutos llega un paramédico. Casualmente, estaba en su hora de almuerzo y vino a comer a la playa. Mis ángeles hicieron su trabajo!! La ayuda había llegado.
 El paramédico se había percatado de que este individuo no estaba bien. Llevaba rato tirado en la arena sin moverse. El se acerca y le habla al individuo pero éste no responde. Insiste pero no hay respuesta. Mientras tanto, yo estaba haciendo mis oraciones, mantras e invocando a los ángeles del rayo rosa para que guiaran al paramédico.
De pronto el señor moribundo hace un intento de moverse pero no logra incorporarse; estaba muy débil. Ahí el paramédico decide llamar a más de sus compañeros para que lo ayudaran. El hombre moribundo estaba lleno de arena de cabeza a los pies y parecía estar deshidratado.  La gente que estaba alrededor comenzó a movilizarse para ayudar.  Un padre le quita un cubo (de esos para hacer castillos de arena) a su hijo para llenarlo de agua y asi poder bañar al moribundo. Fue increíble ver como muchos se acercaron para ayudar. Todos nos unimos ante el dolor de otro.
Cuando llegaron los otros paramédicos y la ambulancia, buscaron entre las pertenencias del hombre moribundo y no encontraron ninguna identificación. Lo único que encontraron fue droga; crack. Aparentemente, el moribundo se había dado una sobredosis de esta sustancia. No saben lo doloroso que fue para mí escuchar esto. No podía creer que ese ser humano ante mis ojos había llegado a ‘producirse’ esto. Obviamente, su dolor no era solo físico sino que trascendía hasta su alma. Y lo único que podía pensar era en “Por favor, Dios dale una oportunidad. Déjalo vivir.” De ahí en adelante, todo pasó súper rápido. Llegaron más paramédicos, policías y un doctor que andaba por el área. Lo montaron en una camilla, le pusieron suero, oxígeno y se lo llevaron en ambulancia. Tengo la certeza de que él va estar bien. Y ojalá luego de esta experiencia pueda ir a la playa y acariciar la vida y no la muerte.
Por mi parte, guardaré esta experiencia como recordatorio de que el dolor de otros es el dolor de todos. Y que al ver el dolor de otro, la respuesta natural del ser humano es una llena de amor y compasión. Por más que pensemos que los valores no existen en la sociedad, la hermandad prevalece. La lucha por la Vida es cuestión de todos.
Veroshk
(@Vroshk)

*** Veroshk es estudiante doctoral de Psicología Clínica (PsyD 2014) y combina la Astrología, el Tarot, la Numerología, Metafísica, el balance de los Chakras, la limpieza energética y los trabajos de creencias para ayudar a los individuos a tomar el control de su vida y alcanzar sus metas.  Es dinámica y accesible, lo que le permite tocar el corazón de las personas y transformar su vida.  De esa manera cumple con su propósito de servir al prójimo dentro de un camino espiritual. Trabaja consultas con cita previa.

martes, 18 de octubre de 2011

Un encuentro con la memoria de mi mamá

Luego de varios meses haciendo mi práctica de psicología clínica en el Hospital de Psiquiatría Estatal, hice la conexión con el hecho de que mi mamá también trabajo allí un tiempo para mediados de los ochentas. Se me ocurrió preguntarle a la doctora que me supervisa a ver si ella sabía de alguien que estuviera allí que pudiera haber conocido a mi mamá. Como les conté en mi primer blog, mi madre falleció cuando yo tenía 4 años. Apenas la conocí. Lo poco que sé de ella ha sido por relatos de personas de mi familia. Siempre he tenido la curiosidad de conocer más acerca de ella. Agraciadamente Dios me brindo una oportunidad para ello…
Varias semanas después de haberle preguntado a mi supervisora, me llega una linda sorpresa… La doctora me dijo que estuvo reunida con personal del hospital que conoció a mi mamá y que ellos querían conocerme. En ese momento, casi brinco de la emoción. Era una combinación de alegría, con miedo y nervios.
Mas rápido de lo que pensé la doctora me lleva al Departamento de Terapia Ocupacional donde mi mamá trabajó. Y para mi sorpresa…no hago más que llegar y todos en el pasillo me sonríen y entre dientes dicen: “Esa es la nena de Ana Marta?”. ¡Wow! Realmente habían conocido a mi mamá. Algunos lloraron de la emoción al verme. Otros me preguntaron si me podían dar un abrazo. Inclusive me dijeron que me parecía a ella y todo! Fue tan emotivo que no pude aguantar dejar correr las lágrimas por mis mejillas.  Luego se me acerca una de las personas allí presentes y me dice que me quiere mostrar algo. Y, ¿qué creen? Me había traído fotos de mi mamá en el trabajo (una de ellas es la que aparece junto a estas líneas). Mi mamá lucía simplemente hermosa con su ropa y con la bata blanca. No sé si ella pudo escuchar los latidos de mi corazón pero ahí sí que casi me desmayo. Fue como si al ver las fotos viera por primera vez una parte mía. Fue reconocerme en las fotos. Fue pensar en lo valiente que fue mi mamá, que aun después de ser diagnosticada con SIDA, continuo su trabajo de servicio en el Hospital Psiquiátrico Estatal el cual para aquel entonces era un típico manicomio. Fue sentirme agradecida por el hermoso legado que me ha dejado. Fue decirme: “Soy hija de mi mamá, me dio la vida y con esa basta. Me siento orgullosa de ella.”
Luego de las fotos, me comenzaron a hablar de cómo era ella en su trabajo. Todos la describieron como una persona de gran corazón y sabiduría. Me confesaron que mi mamá era bastante estricta en su trabajo. Muy exigente con la calidad de su trabajo. Una persona siempre alegre que nunca escucharon quejarse de nada. La catalogaron como una gran amiga. Pero sobretodo la describieron como Súper Mamá. Me dijeron que era súper apegada a mí. Que me llevaba a todas partes. Inclusive algunos de ellos me vieron de pequeña…en una de las actividades que hicieron fuera del hospital. Una de sus compañeras me confesó siempre había guardado la esperanza de volver a verme. Mencionó que mí mamá cuando hablaba de mí decía que yo era: “la luz de sus ojos”. Realmente, no puedo describir como me sentí al escuchar esas palabras. Creo que lo mejor que puede describir lo que sentí es lo siguiente: Esas palabras se convirtieron en un abrazo. Un abrazo que había estado necesitando por parte de mi mamá desde los 4 años.
Lo que terminó por espeluzarme fue la historia que compartió conmigo una de las allí presente. Esta persona me confesó que tuvo la oportunidad de ver a mi mamá el día antes de morir. Mi mamá se encontraba en el hospital muy débil y enferma. Pero cuando llegó esta compañera a visitarla le pidió que por favor le trajera un helado de Baskin Robbins. Esto tenía que ser a escondidas porque los doctores no la dejaban comer nada fuera de su estricta dieta. Como imaginan, su compañera de trabajo salió corriendo a comprarle el helado. Mi mamá se lo comió con muchísimo gusto. Ese fue su último antojo. Yo nunca había escuchado esta historia. Fue un privilegio para mí conocer al ángel que cumplió el último antojo de mi madre.
No saben lo privilegiada y agradecida que me siento luego de haber vivido este evento. Pienso que parte de la razón por la cual estoy haciendo mi práctica de psicología clínica en el Hospital Psiquiátrico fue para conocer a mi mamá desde otra perspectiva. Esta otra perspectiva, me ha calado hondo. Ahora esta visión de mi madre forma parte de mí. Indiscutiblemente, honro la vida de mi madre. A pesar de que su partida ha sido uno de los eventos más dolorosos de mi vida, reconozco que si ella estuviera aquí presente quizás no fuese quien soy en estos momentos. La perdida física de mi mama ha sido el evento propulsor en mi camino de mejoramiento personal.  Y ahora con más firmeza puedo exclamar: ¡Gracias por todo, madre! Te amo!”
Veroshk
(@Vroshk)
veroshk@live.com
**Veroshk es estudiante doctoral de Psicología Clínica (PsyD 2014) y combina la Astrología, el Tarot, la Numerología, Metafísica, el balance de los Chakras, la limpieza energética y los trabajos de creencias para ayudar a los individuos a tomar el control de su vida y alcanzar sus metas.  Es dinámica y accesible, lo que le permite tocar el corazón de las personas y transformar su vida.  De esa manera cumple con su propósito de servir al prójimo dentro de un camino espiritual. Trabaja consultas con cita previa.